Imagen del tercer trimestre de embarazo

Tercer Trimestre de Embarazo: Todo lo que debes saber

Ya estás en la recta final de tu embarazo, y tu cuerpo va a sentir una gran sobrecarga debido al peso y tamaño de tu bebé. Todo ello se traducirá en un aumento de algunos síntomas, la aparición de otros nuevos.

En este trimestre el parto y la lactancia aparecerán en tus pensamientos.

Ya queda muy poco para ver a tu bebé y se hace notar cada día con sus movimientos. , En este artículo te cuento todos los cambios por los que vais a pasar en estos últimos meses tanto tu pequeño como tú.

COMO CRECE TU BEBÉ

En este tercer trimestre tu bebé ya se ha desarrollado totalmente y ahora le toca engordar. Acumulará grasa que le dará aspecto de bebé redondito y que le ayudará a mantener su temperatura al nacimiento.

Parte del lanugo (vello fino) que recubría todo su cuerpo va cayendo, aunque en algunos bebés permanecerá en la zona de la espalda, orejas y frente hasta semanas después de haber nacido.

Sus huesos se van endureciendo, a excepción del cráneo que sigue moldeable para poder encajarse dentro de la pelvis, lo cual sucederá en torno a la semana 36. La cabecita que es mucho más grande que el resto del cuerpo empieza a ser más proporcionada, lo cual contribuirá a ese encajamiento.

Tu bebé nacerá cuando esté preparado, sus pulmones y riñones siguen madurando hasta el día del nacimiento y su sistema nervioso también.

El bebé succiona su pulgar y traga líquido amniótico. Puede tener hipo a diario  que sentirás  como movimientos rítmicos de tu barriga.

La vérnix, esa cubierta grasa que esta por toda su piel, se irá perdiendo si el embarazo se prolonga más allá de la semana 40.

COMO CAMBIA TU CUERPO

Útero y abdomen

En este tercer trimestre tu útero alcanzará la altura máxima, se situará bajo tus costillas alrededor de la semana 36. Cuando la cabeza de tu bebé se encaje notarás cierto alivio en la presión de esa zona y mayor comodidad al respirar. Sin embargo la presión aumentará dentro de tu pelvis y genitales.

El bebé ha crecido mucho y tu útero se ha expandido totalmente, la piel se estira y puede estriarse y secarse. Es importante que la hidrates a diario y bebas mucho líquido para que esté en el mejor estado posible. Las estrías no pueden evitarse, si tu piel tiene tendencia a romperse lo hará, pero una piel hidratada hará que las estrías sean más pequeñas y tengas posibilidad de eliminarlas después.

Las contracciones de Braxton Hicks cada vez son más frecuentes, y conforme llega la fecha de parto pueden ser más intensas. Llegado el parto se convertirán en regulares, más fuertes y duraderas. Además no cederán con el descanso como había ocurrido hasta ahora.

Notarás los movimientos de tu pequeño a diario, varias veces, estos son un signo de bienestar que te inician que todo va bien. Si tienes dudas sobre la cantidad de movientos en un día determinado túmbate del lado izquierdo y toma algo dulce para sentirlo y quedarte tranquila.

Pecho

El pecho sigue creciendo y el calostro que estás produciendo desde la mitad del embarazo puede salir en forma de pequeñas gotas de color amarillo o puede dejar restos en forma de costra sobre tu pezón que verás al levantarte por las mañanas o incluso en tu sujetador.

A partir de la semana 37 podrás recoger ese calostro para tener reservas en el momento en el que nazca tu bebé, sobre todo si eres diabética gestacional o se prevé una separación de tu bebé al nacer por alguna patología.

No tienes que preparar el pezón para la lactancia, ya que este lo hace solo, aumentado su tamaño, oscureciéndose e hidratándose gracias a las glándulas sebáceas de la areola.

Usa sujetadores de tu talla y evita los aros.

Retorno venoso

El peso de tu bebé y de tu útero sobre los vasos sanguíneos que pasan debajo de él pueden hacer que tu tensión baje bruscamente y te sientas mareada y nauseosa. Para evitar esa compresión de la vena cava duerme siempre de lado y evita estar bocarriba.

Esa elevación tan grande del peso de tu útero y de tu bebé harán que el retorno venoso esté  dificultado. Por ello acumularás líquidos en tus piernas y tobillos, y podrán aparecer várices y hemorroides. Notarás tus genitales más hinchados, y las várices también pueden aparecer en la vulva. Para mejorar tu circulación mantente activa,  descansa con las piernas en alto, y utiliza métodos que eliminen esos líquidos y favorezcan la circulación como las medias de compresión, agua fría, presoterapia, o drenaje manual realizado por un fisioterapeuta.

Tu alimentación debe ser equilibrada, prioriza los alimentos con efecto diurético como la piña o las alcachofas y bebe líquido suficiente.

Genitales

El flujo vaginal cada vez será más abundante, además notarás un exceso de sudor en esta zona. Puedes percibir una humedad casi continua y debes diferenciarla de una rotura de bolsa. Cuando rompes la bolsa eliminarás un líquido totalmente transparente por tu vagina de manera involuntaria. Al realizar esfuerzos como toser, o saltar ese líquido volverá a ser expulsado. Muchas mujeres sufren pérdidas de orina al final del embarazo y pueden confundirse con una rotura de bolsa. Para diferenciarlo de la orina fíjate simplemente en el olor.

Llegado el parto, o una o dos semanas antes de que se produzca puedes expulsar el tapón mucoso. El tapón es un cúmulo de moco gelatinoso transparente, también puede acompañarse de restos de sangre que le darán una coloración rosa, marrón o rojizo.

El peso del útero sobre la vejiga hace que orines con frecuencia y que puedas tener pequeñas pérdidas de orina. Bebe mucha agua, no retrases el momento de ir al baño y trabaja tu suelo pélvico.

Síntomas digestivos

El aumento del tamaño del útero presiona cada vez más tu estómago en intestinos. Por ello el ardor, el reflujo y el estreñimiento se verán aumentados. La cabecita del bebé presiona la parte terminal de tu recto. Por eso puedes notar dificultad o pinchazos al hacer caca.

Evita el estreñimiento para no tener estas molestias y disminuir las posibilidades de tener hemorroides y fisuras. En este trimestre el edema que se produce en tus genitales hace que las hemorroides sean más frecuentes y mucho más graves.

Dolor lumbar y de caderas

En este último trimestre tu cadera se está abriendo para dar cobijo a tu bebé. Además se produce el encajamiento y tu pubis y todas las articulaciones móviles de tu pelvis se van abrirse ligeramente y eso puede causar molestias.

Con el encajamiento del bebé puedes notar más presión en tu pubis, incluso dolor. Los “pinchazos” en vagina y recto son habituales al caminar o cuando el bebé se mueve.

Además hay una gran sobrecarga de tus lumbares por el peso de tu bebé hacia la zona anterior de tu abdomen. Es importante que mantengas esta zona fuerte, que realices ejercicios específicos para embarazadas y fortalezcas tanto tu abdomen como tu espalda y suelo pélvico.

TUS EMOCIONES EN EL TERCER TRIMESTRE

En este trimestre puede volver a aparecer la montaña rusa de emociones que ya tuviste en el primero.

Te puedes encontrar más irritable, más sensible y más intranquila por sucesos como el parto, que ya ves acercarse. Es normal que el parto te preocupe y que empieces a informarte sobre ello y hacer cursos preparatorios.

Muchas mujeres tendrán dudas sobre cómo serán como madres. Pensar que no serás capaz de cuidar de él, o que no estarás a la altura es un miedo muy frecuente cuando nos enfrentamos a la maternidad por primera vez. No tengas miedo, tu instinto y el amor por tu bebé harán que seas la mejor madre que él puede tener.

Aparecerá también el “síndrome del nido”, una necesidad imperiosa de limpiar y preparar tu casa para recibir al bebe.

En esta etapa son frecuentes los sueños sobre el bebé y el momento del parto. Tu capacidad para descansar puede verse disminuida por esas molestias propias de una barriga de tercer trimestre, así como el insomnio que se producen muchas embarazadas. Esta falta de falta de descanso puede influir también en tu estado de ánimo.

El peso de tu barriga, y la incomodidad de los síntomas que aparecen en este trimestre pueden hacer que tu autoestima se reduzca, y el deseo sexual disminuya.

CONTROLES DE SALUD

Las pruebas que tendrás que llevar a cabo en este tercer trimestre de gestación son al igual que los anteriores una analítica de sangre y orina, y una ecografía del tercer trimestre. A estas dos pruebas tenemos que sumar el cultivo vagino-rectal y control cardiotocográfico o consulta de monitores de final del embarazo.

La analítica del tercer trimestre se realiza entre la semana 32 y 36 de embarazo.  En ella se solicita una bioquímica, un hemograma, una serología si hay factores de riesgo, y en esta analítica de sangre se añade las pruebas de coagulación, que tienen especial importancia a la hora de utilizar una analgesia epidural.

En la ecografía del tercer trimestre que se realiza en torno a la semana 34 evaluará la posición de tu bebé, su peso, el nivel de líquido amniótico, el estado de la placenta, el flujo sanguíneo que llega al bebé mediante el doppler.

Entre la semana 35 y 37 te realizarán un cultivo vagino-rectal para evaluar la colonización en tu vagina o recto de una bacteria llamada estreptococo del grupo B.  Si esta bacteria sale positiva te pondrán antibiótico durante el parto para evitar la transmisión al bebé, y se deben disminuir el número de maniobras invasivas como los tactos vaginales durante el parto para evitar la infección neonatal.

Y por último más allá de la semana 40 está indicado llevar a cabo un control cardiotocográfico o monitor para evaluar el bienestar de tu bebé. Este monitor evalúa las contracciones de tu útero y la frecuencia cardiaca de tu bebé. Muchas mujeres no llegarán a esta prueba, y otras irán periódicamente a esta consulta hasta que se produzca el parto.

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