Guía para la salud de tu bebe

Salud del Bebé: La guía que toda mamá debe conocer

La salud de los más pequeños es una preocupación ya desde el embarazo. Un estilo de vida saludable y un control de embarazo correcto aumentarán la salud tanto de la mamá como la del bebé.

Cuidándote estás cuidando a tu bebé desde que está en la barriga.

La información durante el embarazo y posparto sobre los cuidados del bebé y las revisiones con su pediatra y enfermera serán claves para detectar de manera temprana problemas de salud.

¿Cómo es un recién nacido sano?

Como padres debemos conocer como es un recién nacido normal y cómo se comporta. Esto nos ayudará a sobrellevar la crianza de forma más tranquila y a saber detectar anormalidades en nuestro bebé.

El recién nacido normal pesa entre 2,5 y 4 kilos. Por debajo de este peso se considera un bebé de bajo peso y por encima un bebé macrosómico, muy frecuentes en madres diabéticas. Durante la primera semana de vida perderán peso debido a la cantidad de líquido retenido con la que nacen. Ese líquido hará que su rostro y sus genitales se vean muy edematizados los primeros días.

La piel de tu bebé es rosada, pero puede tener un color rojizo los primeros días que tornará en amarillento en días posteriores. A esta coloración amarillenta se le llama ictericia, y su pediatra determinará si está dentro de los parámetros normales. La piel puede estar cubierta de vernix, una grasa blanca que la recubre dentro del útero.

Algunos bebés nacen con un bello fino en frente, orejas hombros o espalda llamado lanugo. Este bello tiene una función protectora dentro del útero al igual que la vérnix.

Las manos y pies de tu bebé estarán más fríos y azulados, a este fenómeno se le llama acrocianosis. La acrocianosis está producida por una inmadurez del sistema circulatorio, a las partes más distales o lejanas del corazón llegan menos capilares y sanguíneos y por ello la piel está más azulada y fría.

La cabecita del bebé es muy grande con respecto al resto de su cuerpo, se irá proporcionando con la edad. Debido al paso por el canal del parto puede estar deformada en los primeros días. El cráneo del bebé no está cerrado totalmente, por lo que pueden palparse las suturas y fontanelas (espacios entre huesos)

La respiración del bebé es irregular y mucho más rápida que la del adulto. Además tienen respiración periódica, es decir realizan pequeñas pausas de 5-10 segundos de manera cíclica sobre todo durante el sueño. Los ruiditos y ronquidos mietras duermen son muy frecuentes.

La barriguita del bebé es muy redonda y globulosa. El cordón umbilical al principio tendrá un aspecto blando y nacarado, que irá cambiando a amarillo y marrón conforme se seca. El cordón debe estar limpio y seco y no debe dar mal olor.

El bebé se encuentra en postura de flexión. La mayor parte del tiempo tiene los puños cerrados, la cadera y las rodillas flexionadas, y los brazos y las piernas cerca del cuerpo en flexión. Un bebé sano no debe estar flácido a no ser que esté durmiendo profundamente. Sin embargo los músculos el cuello del bebé no  pueden sujetar la cabeza y es necesario manipularla con cuidado para evitar dañarle.

Los bebés nacen con una serie de respuestas instintivas a los estímulos, los reflejos primitivos. Estos van desapareciendo con la maduración del bebé. Del reflejo de succión depende el bebé para sobrevivir, ya que gracias a él puede mamar y alimentarse. Otros reflejos conocidos son el de presión palmar y plantar, o el reflejo de moro.

Los recién nacidos necesitan dormir prácticamente todo el día. No tienen ritmo circadiano, es decir, no diferencian entre el día y la noche. Por ello demandarán y tendrán despertares las 24 horas del día.  El sueño del bebé va madurando con la edad, diferenciando el día de la noche a los 2 meses aproximadamente y adquiriendo fases de sueño similares a las del adulto.

Los bebés solo pueden expresar el dolor, cansancio, o cualquier otra necesidad mediante el llanto. Un recién nacido necesita un contacto físico muy continuado para sentirse seguro, por ello el contacto piel con piel y los brazos son el mejor lugar donde puede estar y donde además conseguirá cubrir sus necesidades de manera más rápida.

Controles de salud del bebé

Estos controles y pruebas se iniciarán ya desde los primeros días de vida. Durante la estancia hospitalaria o días posteriores el bebé será evaluado por el pediatra. Se realizarán pruebas para descartar problemas de audición en el bebé, las llamadas otoemisiones. Y se llevará a cabo la prueba del talón para la detección de enfermedades metabólicas de manera precoz.

Tras el alta hospitalaria tendréis el primer contacto con su pediatra y enfermera de pediatría. Ambos harán un seguimiento de vuestro hijo para asegurar un correcto crecimiento y desarrollo, así como la detección precoz de enfermedades y otros problemas de salud.

Gracias al Programa de Salud Infantil de la Asociación Española de Pediatría de Atención primaria, los niños pasarán periódicamente por unas revisiones en las que se evaluarán diferentes aspectos. En estas revisiones también se lleva a cabo la vacunación y se da educación sanitaria sobre alimentación, desarrollo y cuidados del bebé.

¿Cuándo hay que ir a revisiones?

Los primeros dos años son muy frecuentes tanto las revisiones como las vacunas. Se inician a la semana de vida y continúan a los 15 días-1mes, 2,4,6,9,12, 18 meses y 2 años. A partir de aquí se espacian hasta los 4 años, para continuar a los 6, 11, 14 y 16 años. Estas edades pueden variar ligeramente según la comunidad autónoma en la que te encuentres.

Algunas de estas revisiones solo las realizará enfermería, otras pediatría y en algunas ocasiones ambos.

¿Qué se hace en las revisiones?

En cada una de las visitas se controla el peso, talla y otras medidas que van a ser necesarias para evaluar el correcto crecimiento del bebé. Basándose en el peso y talla y la edad de tu bebé te hablarán de los percentiles en los que el bebé se encuentra.

También te preguntarán por el desarrollo psicomotor del bebé y por el lenguaje. Así como sobre su conducta y hábitos alimenticios o durante el sueño. Todo ello hará conocer a los profesionales si el desarrollo de tu pequeño es normal.

Gracias a test y exploraciones se podrán descartar problemas de visión, audición, o anatómicos, como por ejemplo el desarrollo de los genitales.

Se cumplimentará una cartilla vacunal para asegurar un correcto cumplimiento del calendario de vacunas.

Además de todo esto, vuestra enfermera os dará educación sanitaria sobre diferentes aspectos que pueden influir en la salud del niño. Podréis consultar dudas referentes a estos temas. La lactancia materna, alimentación complementaria, ejercicio, salud bucodental o prevención de accidentes son algunos de estos aspectos.

¿Qué hay de las vacunas?

Cada año El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) lo publica un calendario actualizada con las recomendaciones de vacunación de todos los niños en España.

Posteriormente cada comunidad autónoma elabora sus propios calendarios basándose en estas recomendaciones.( https://vacunasaep.org/familias/calendario-vacunas).

Algunas de las vacunas recomendadas por la AEPED no quedan incluidas en algunas comunidades. Aun así la enfermera de pediatría y tu pediatra te informarán sobre ellas por si decidís costear y poner estas vacunas de pago.

La enfermera de pediatría administrará las vacunas y os informará sobre los efectos secundarios que puede causar en el bebé.

¿Qué problemas de salud son más frecuentes en un recién nacido?

Los bebés recién nacidos no vienen con un manual bajo el brazo. Es importante que conozcas los problemas que frecuentemente presentan en los primeros meses de vida para que sepas identificarlos y pedir ayuda para tratarlos.

Cólico del lactante

Los cólicos se definen como un  llanto inconsolable de más de tres horas, que ocurre más de tres veces a la semana. Suelen darse por la tarde noche en niños entre los 15 días y los 3 meses. Este es un cajón desastre y siempre antes episodios de llanto hay que consultar al pediatra para descartar otras patologías. Si tu bebé tiene cólicos puede ayudarle la fisioterapia pediátrica y algunos trucos como el porteo, bañera anticólicos o masajes.

Dermatitis del pañal

El contacto de la piel con el pis y la caca, y el aumento de la temperatura y humedad puede provocar irritaciones en la zona del pañal. Debes cambiarlo frecuentemente y mantener la piel limpia, seca e hidratada. Evita usar toallitas de manera frecuente y utiliza cremas de pañal para tratar las irritaciones.

Reflujo gastroesofágico

Muchos bebes lo sufren debido a la inmadurez del cardias , válvula que cierra el estómago y lo separa del esófago. Este reflujo puede hacer que el bebé esté incómodo y rechace la toma por la acidez y ardor que nota. Es importante mantenerle en vertical tras las tomas y consultar al pediatra si hay mucha incomodidad y no gana peso, ya que habría que poner tratamiento.

Dermatitis atópica

Es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la sequedad, irritación,  descamación y eccemas. Provoca picor intenso por lo que el bebé se rasca y puede llegar a hacerse heridas. Es necesario hidratar muy bien la piel y controlar los brotes con el tratamiento prescrito por el pediatra.

Ictericia

La ictericia es una coloración amarillenta de la piel  por niveles altos de bilirrubina. En ocasiones los ojos también adquieren esta tonalidad amarilla. El pediatra determinará si los niveles de bilirrubina son normales o patológicos. En caso de niveles muy elevados el bebé necesitará tratamiento con fototerapia, unas lámparas que ayudan a bajar esos niveles. Si es normal solo precisará tiempo y luz solar para normalizarlo.

Fiebre

La fiebre no es una enfermedad como tal pero si un signo de alguna patología. La fiebre es un recurso que el cuerpo tiene para combatir la presencia de una infección, por lo que hay que dejar que actúe. También es muy frecuente tras la administración de algunas vacunas como respuesta del sistema inmune ante la presencia de un virus o bacteria. Es importante que conozcas como tratarla y en qué casos debes consultar.

Resfriados

Los mocos son una constante en los más pequeños, sobre todo si tienen hermanos mayores o acuden a escuelas infantiles. La tos también puede acompañar a los mocos. En caso de recién nacidos siempre debe haber una valoración del pediatra y debe descartarse la dificultad respiratoria y las bronquiolitis. Para mejorar la congestión puedes hacer lavados nasales al bebé antes de las tomas. (Enlazar al canal)

Accidentes domésticos

La prevención de accidentes en el hogar es esencial a la llegada de un bebé y conforme este crece más.  Crear un entorno seguro en casa y la vigilancia continua del bebé evitará males mayores. Cuando los bebés crecen y empiezan a desplazarse hay que tener especial cuidado con medicamentos, productos de limpieza y otros tóxicos. Así como adecuar el espacio para evitar golpes, caídas y aplastamientos con muebles.

Muerte súbita del lactante

La muerte súbita se produce de manera repentina en niños menores de un año durante el sueño. No es la patología más frecuente entre los bebés pero es necesario saber cómo prevenirla. Las pautas a seguir para prevenirla son que le niño duerma boca arriba y en la misma habitación que los padres, no sobre abrigarlo, no fumar y amamantar si fuera posible. Si no lo es, es importante utilizar el chupete durante el sueño.

Consejos para evitar problemas de salud prevenibles

  • Evitar los hábitos tóxicos en los padres: tabaquismo, alcohol y mala alimentación.
  • Que nadie fume delante del bebé ni lo coja tras haber fumado.
  • Lavado de manos antes de tocar a un bebé o después del cambio de pañal.
  • Enseñar a los niños y hermanos a lavarse las manos antes de tocar al bebé y no tocarle la boca ni las manitas.
  • Amamantar al bebé, y si no se puede amamantar dar el biberón de manera limpia y segura.
  • Coger en brazos al bebé cuando lo necesite.
  • Poner a dormir al bebé boca arriba y sin sobre abrigar, para evitar la muerte súbita.
  • Portear al bebé para prevenir la plagiocefalia y cubrir sus necesidades. (Si necesitas saber como, ¡tenemos un curso genial aquí!)
  • Vestir al bebé de manera cómoda, con tejidos de algodón y no calzarlo hasta que sepa caminar.
  • Que nadie toque o se acerque a tu bebé si está enfermo, aunque sea un simple catarro.
  • No exponer a los bebés al sol antes de los 6 meses. Entre los 6  y 3 años protegerles con fotoprotectores de factor físico.
  • Llevar al bebé siempre en un sistema de retención infantil homologado en los viajes en coche. Y que esta silla vaya a contramarcha el máximo tiempo posible.
  • Saber primeros auxilios (mira nuestro curso) para actuar rápido y de manera correcta ante situaciones de urgencia.
  • Preparar un botiquín para niños tanto para casa como para el bolso.

 

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