Posparto o Puerperio: El gran olvidado

El posparto o puerperio es el periodo comprendido entre el nacimiento del bebé y la recuperación total de la mujer. Durante el embarazo solemos centrarnos y preocuparnos mucho por el parto, pero pocas son las mamás (sobre todo primerizas) que temen a este momento.

Esta es una etapa complicada, intensa, y delicada en la vida de la madre y del bebé. Los cambios físicos, molestias derivadas del parto, la demanda del bebé, y los nuevos roles, hacen de esta etapa un periodo difícil.

Idealizar el posparto y pensar que volverás pronto a tu vida anterior puede provocar ansiedad y frustración, las necesidades de su bebé son totalmente incompatibles con esa reanudación de la vida laboral, social y productiva temprana, tal y como teníamos antes.

A continuación vamos a detallar todos los aspectos esenciales del posparto, así como los cuidados básicos y signos de alarma en la salud de la madre.

¿Cuánto dura el posparto?

Clásicamente se consideraba que el puerperio duraba cuarenta días o que acababa cuando se reanudaba la regla. Todas las mujeres que hemos sido madres sabemos que a los cuarenta días lo único que acaba es el sangrado, porque a nivel físico y emocional aún existen grandes cambios y reajustes que hacer. La recuperación total de la mujer puede extenderse hasta el año de vida del niño.

Por tanto vamos a clasificar el posparto en cuatro fases:

  • Posparto inmediato: primeras 24 horas.
  • Posparto precoz: primera semana.
  • Posparto tardío: hasta los 40-45 días (la cuarentena)
  • Posparto alejado: desde los 45 días hasta el año.

El posparto a nivel físico

Uno de los principales cambios que se producirá es la involución uterina. La vuelta a su estado anterior al embarazo del útero es muy rápida si tenemos en cuenta el aumento del tamaño experimentado durante el embarazo. El útero tras el parto queda a la altura del ombligo, para ir reduciendo su tamaño introduciéndose dentro de la pelvis poco a poco. A los 10-15 días ya estará detrás de tu pubis, y a las seis semanas habrá vuelto a su tamaño normal.

El útero para disminuir su tamaño se contrae. Esas contracciones pueden ser dolorosas sobre todo en los primeros días. A estas contracciones posparto se le llaman entuertos, y son mucho más frecuentes si ya has tenido partos anteriores.

El sangrado posparto o loquios también puede acompañarte durante toda la cuarentena. Aunque en muchas ocasiones este sangrado desaparece mucho antes de los 40 días. Al principio será un sangrado abundante y rojo que irá disminuyendo en cantidad y cambiando su color según pasen los días. Los loquios no deben tener un olor fétido, ya que esto indicaría infección. Cambia de compresa frecuentemente y utilizar aquellas que sean de celulosa y algodón para que la zona genital transpire.

Tu pecho estará extremadamente sensible las primeras semanas. Entre el segundo y quinto día se produce la subida de la leche que tendrás que saber gestionar para que no interfiera en el agarre y las tomas. Los primeros días producirás calostro que es una leche preparada para el recién nacido. Poco a poco tu leche también irá cambiando y madurando para adaptarse al crecimiento del bebé.

Tendrás muchos líquidos retenidos en las primeras semanas posparto. Verás cómo tus tobillos y pies están incluso más hinchados que en el embarazo, sobre todo en caso de cesárea. Este edema puede durar unas dos semanas tras haber parido.  Bebe mucha agua, descansa con los pies en alto y muévete para que estos líquidos se vayan eliminando.

Tras un embarazo y un  parto el suelo pélvico queda debilitado por la gran sobrecarga y esfuerzo que ha sufrido. Si a esto le añadimos la presencia de desgarros o episiotomía el impacto es aún mayor.

Las hemorroides pueden haber aparecido o aumentado debido a los pujos. Todo ello favorecerá el estreñimiento, el cual es importante evitar en este momento. Toma una dieta rica en fibra, bebe mucha agua e intenta moverte para que tu intestino se active y puedas ir al baño sin dificultad.

En las primeras semanas debido al esfuerzo del parto puedes notar pequeñas pérdidas de orina al hacer esfuerzos, reis o toser. Deberás trabajar tu suelo pélvico para recuperar esta musculatura y poner solución a esta incontinencia. Si el parto ha sido largo o tienes mucha inflamación puedes notar molestias al hacer caca o dificultad para ello.

En  caso de cesárea la cicatriz de tu abdomen provocará dolor y dificultad para moverte en los primeros días y semanas.  Es importante que conozcas bien los cuidados de las cicatrices, ya sean a nivel vaginal o por una cesárea.

Tu matrona deberá revisarte sobre la semana de vida de tu bebé para comprobar que todo está evolucionando de manera correcta.

Puedes sentirte muy cansada y con falta de sueño. Intenta dormir cuando te tú bebé lo haga, puedes amamantarle tumbada para poder descansar mientras tanto. Delega todas aquellas tareas que no se sean cuidar al bebé o tu propio autocuidado

Cambios a nivel emocional

La tristeza posparto es una sensación de decaimiento que muchas madres perciben en las primeras dos semanas de vida de su bebé. Estarás muy irritable y sensible y puedes pasar de la alegría al llanto por lo más mínimo.

Los cambios hormonales, el agotamiento, los partos complicados, el dolor físico,  y el exceso de visitas pueden llevarte a sentir un vaivén de emociones. Esta tristeza posparto debe ir desapareciendo con los días. Si la tristeza no desaparece o incluso va a más puedes estar pasando una depresión posparto. Hasta un 15 % de mujeres pueden pasar por ella. Tendrás síntomas de depresión como la astenia, cansancio o llanto que pueden hacer que te sientas distanciada de tu bebé o al contrario solo quieras estar junto a él. Esta depresión debe ser diagnosticada y tratada, y debes verbalizarlo a tu familia a tu pareja para pedir ayuda.

El cambio de rol en tu familia y el convertirte en madre hará que puedas sentirte desbordada y perdida. Las dudas son normales cuando empezamos a criar a nuestros bebés, no debes sentirte culpable por ello. Busca información y apóyate en tu pareja para solucionar todo aquello que os preocupe.

El instinto de protección hacia tu bebé y el vínculo con tu hijo o hija puede desencadenar en sentimientos de rechazo hacia las personas que quieran coger o tocar a tu bebé. No te sientas rara por ello, el muy habitual entre las mujeres en el posparto.

Signos de alarma

Debes consultar a tu matrona,  ginecólogo o médico de cabecera si muestras los siguientes signos y síntomas:

  • Fiebre
  • Sangrado abundante con coágulos grandes que te hace cambiar la compresa antes de una hora.
  • Dolor intenso localizado en las piernas
  • Dolor intenso en la cicatriz, olor de las secreciones o pus.
  • Hinchazón, dolor y enrojecimiento en una
  • Mamás calientes, enrojecidas y con dolor. También debes pedir ayuda a tu matrona en caso de grietas y dolor en la toma.
  • Sangrado con mal olor.
  • Molestias al orinar.
  • Dolor intenso en la vagina.
  • Dolor de cabeza y cambios en la vista.
  • Depresión y/ o ideas sobre hacer daño al bebé o a ti misma.

La sexualidad en el puerperio

En las primeras semanas posparto debido a todos los cambios a nivel hormonal y físico se suele tener una necesidad aumentada de cariño y contacto. Sin embargo el hecho de haber pasado por un parto vaginal, las molestias, el cansancio, las cicatrices, el sangrado y el vínculo con el bebé hacen que el deseo sexual este disminuido por regla general.  Muchas mujeres evitan el contacto con su pareja por no dar pie a relaciones sexuales. Es necesario que tengáis comunicación entre vosotros y le expreses tus necesidades.

No hay ninguna razón médica para retrasar el coito seis semanas tras un parto. Podrás reanudar las relaciones sexuales con penetración cuando te sientas preparada para ello y tus heridas (si las tienes) estén cicatrizadas. Para evitar embarazos y posibles infecciones puedes usar métodos de barrera como el preservativo.

Es posible que si tienes desgarros o una episiotomía notes tirantez en la zona, para evitarlo hidrata tu cicatriz y usa lubricante. Si notas dolor acude a un fisioterapeuta experto en suelo pélvico para tratarla.

En esta etapa debido a los cambios hormonales y a la lactancia puede haber sequedad vaginal, por ello el lubricante debe ser un imprescindible en tus relaciones. Aun así ten en cuenta que la penetración no es el único modo de tener sexo, puedes optar por otras prácticas sexuales con las que te sientas más segura en caso de molestias, como la masturbación o el sexo oral.

Cuidados posparto

  • Toma una dieta rica en fibra y bebe mucha agua para evitar el estreñimiento y favorecer la eliminación de los líquidos retenidos.
  • Lava con agua y jabón tus cicatrices, ya sean en el periné o cicatrices de cesárea, y deja las secas y al aire por un tiempo. Tras la cicatrización hidrátalas y masajéalas.
  • Utiliza compresas de algodón y celulosa, evita las compresas plásticas. Cámbiala frecuentemente para evitar la humedad en la zona.
  • Utiliza braguitas desechables los primeros días en los que el sangrado es muy abundante. Después puedes utilizar braguitas de algodón para favorecer la transpiración y cicatrización. En el caso de cesárea te sentirás más segura con una braguitas alta que sujete tu abdomen. Evita la faja posparto si no te lo ha indicado un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.
  • Delega todas las tareas que no sean cuidarte a ti misma y cuidar de tu bebé.
  • Duerme cuando tu bebé lo haga, y amamántale por la noche tumbada para poder descansar.
  • Dúchate a diario y cuando te encuentres bien vístete y sal a la calle a pasear. Esto te hará sentir mejor tanto a nivel físico como emocional.
  • Trabaja el suelo pélvico con ejercicios de Kegel y respiraciones abdominales. Tras seis semanas posparto acude a un fisioterapeuta especializado para revisión.
  • Utiliza sujetador de lactancia sin aros y que no comprima. No es necesario que laves tu pecho tras cada toma, con la ducha diaria es necesario. Deja tu pecho al aire tras la toma y utiliza preferiblemente discos de algodón.
  • Habla sobre sus tus sentimientos y llora si lo necesitas. Busca grupos de madres en tu misma situación, te hará sentir muy acompañada y comprendida.
  • Evita las visitas multitudinarias y largas. Huye de aquellas personas que opinan sobre como debes criar a tu bebé, y que no aportan nada positivo a tu posparto.

Las queridas y temidas visitas

Este tema suele ser muy controvertido en algunas familias. Todo el mundo quiere ver al bebé y conocerle, pero un recién nacido necesita mucha tranquilidad y estabilidad. Es importante que pongas límites tanto la familia como amigos a la hora de visitaros y conocer al bebé.

Las visitas que necesita una familia en posparto son aquellas que ofrecen su ayuda para tareas del hogar, traen comida o echan una mano en los cuidados de otros hijos.

Es importante que todo el mundo se lave previamente las manos antes de tocar al bebé, y no vengan a vuestra casa si están resfriados o enfermos.

El bebé no debe ir de brazo en brazo ya que esto le estresa y altera.

Una conclusión muy necesaria

El posparto no es como lo imaginaste. Debemos saber cómo es un bebé realmente, cuáles son sus necesidades y cómo podemos cubrirlas. Saber todo esto te situará más cerca de un posparto real y tus expectativas serán más realistas. Idealizar no ayuda.

Conecta con tu bebé, date todo el tiempo que necesites para conocerlo, amarlo y entenderlo. No te exijas nada más que pasar el día cubriendo sus necesidades y las tuyas. Es muy necesario que delegues y sepas centrarte en lo que realmente importa.

Los días serán largos, pero los años muy cortos. Y aunque hoy te parezca mentira, mañana añorarás esta etapa.

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