Parto: Llegó el momento esperado, conoce sus Etapas, síntomas de alarma y que tipos hay

Llegó el día tras un embarazo intenso y llenos de cambios. Como ya te habrán dicho alguna vez prepárate para vivir una cita ciegas en la que conocerás al amor de tu vida.

Cuando estamos embarazadas y este momento se acerca parece que todo culmina aquí. Sin embargo el nacimiento de tu bebé traerá grandes cambios a tu vida.

En estas líneas vamos a resumir los principales aspectos del propio parto y de todo aquello que lo rodea.

Prepárate para embarcarte en el viaje más intenso de tu vida, la maternidad.

Preparación al parto

Y quizá te preguntes ¿si el parto es algo normal porque hay que prepararse para ello? En realidad el parto es un proceso fisiológico y estamos diseñadas para poder parir a nuestros bebés. Sin embargo la sociedad en la que vivimos y la medicalización de los cuidados han hecho que perdamos esta confianza y que necesitemos información y pautas para sentirnos seguras en el proceso.

Los cursos de preparación al parto suelen iniciarse a partir de la semana 28, ya que es el tercer trimestre cuando empezamos a sentir la necesidad de prepararnos e informarnos para el gran día.

Es importante que lo realicéis en pareja, ya que el embarazo, parto y el posparto son cosa de dos. Si ambos tenéis la misma información, todo será mucho más sencillo.

Estos cursos los imparte una matrona, profesional de referencia en el embarazo y parto. Tu matrona será una figura esencial durante toda tu maternidad, ella podrá guiarte y ser tu apoyo.

Últimas semanas de embarazo

En estas últimas semanas notarás más presión en tu pubis, cansancio, incomodidad y un aumento de las contracciones de Braxton Hicks. Puedes sentirte más molesta y pesada, y tus piernas pueden hincharse un poco, al igual que tus manos y tu cara. Es importante que sigas controlando tu tensión arterial, que debe mantenerse en límites normales .

Desde el segundo trimestre puede que empieces a notar las contracciones de Braxton Hicks, pero es en el tercer trimestre cuando serán muchos más notables.  Estas contracciones no son dolorosas y las percibirás como una  ligera presión en el abdomen y/o pubis.  Cuanto más cerca esté la fecha de nacimiento de tu bebé más frecuentes e intensas serán.

Diferenciarás perfectamente las contracciones de parto de las de Braxton Hicks. Las contracciones que se producen durante el parto son molestas, más intensas y continuadas en el tiempo. Además las contracciones de Braxton Hicks ceden con el descanso, y las de parto no. El dolor de la contracción lo percibirás en tu abdomen, lumbares, caderas y y/o pubis.

Cuando las contracciones de parto se inician puede acompañarse también de síntomas digestivos. Las náuseas y sobre todo la diarrea pueden aparecer durante la primera fase.

En estas últimas semanas debido al encajamiento del bebé en la pelvis puedes notar que orinas más frecuentemente, aumenta la presión dentro de tu pelvis y tu barriga baja. El aumento o aparición de hemorroides o varices son un signo más de este aumento de presión por el encajamiento de la cabecita.

En las últimas semanas o días previos puedes expulsar el tapón mucoso. El tapón mucoso es un cúmulo de moco gelatinoso que se forma dentro del cuello uterino para proteger al bebé y a útero de infecciones. Este tapón mucoso tiene un color transparente, sin embargo cuando se expulsa cercano al parto puede ir mezclado con sangre. En este caso observarás que la mucosidad se tiñe de un  color rosado, marrón, o rojizo. Expulsar el tapón mucoso no es motivo de urgencia ni tampoco indica que el parto sea inminente. En muchas ocasiones aún faltarán días e  incluso semanas para que el parto comience.

El parto comienza

Notarás que tu parto comienza porque las contracciones que aparecen en ese momento no son como las que habías sentido hasta ahora.

El parto tiene varias fases y esta primera es la llamada fase latente o preparto. Esta fase se caracteriza por la irregularidad de sus contracciones.

Percibirás contracciones variables en intensidad, frecuencia y duración. Suelen durar menos de un minuto aunque no llevan un patrón. Unas serán intensas y otras no, y aunque descanses no cederán.

La irregularidad de tus contracciones te hará saber que la fase de parto activo o dilatación aún no ha llegado.

Es importante que pases esta primera fase de preparto en casa. Es una fase preparatoria en la que tu cuello uterino va a ablandarse, borrarse y abrirse para qué el parto pueda iniciarse.

Está demostrado que las mujeres que ingresan en fase de preparto tienen peores experiencias de parto. Por ello te recomendamos que acudas al hospital cuando estés en fase de parto activa si todo va bien.

Llego el momento de ir al hospital

El  preparto pasa y  llegan las contracciones regulares, frecuentes, más intensas y duraderas. Ha llegado la fase de parto activo.

En el momento en que tus contracciones sean cada 3-5 minutos, duren más de un minuto y sean cada vez más intensas será el momento en el que puedas acudir al hospital. Una mujer debe ingresar de parto si sus contracciones son regulares y ha dilatado unos 4 centímetros. Tú no puedes saber que dilatación tienes, pero si identificar que síntomas tienes en esta fase.

El parto activo se acompañará de una necesidad de abstraerte y sumergirte en el “planeta parto” un estado mental de concentración  e interiorización que es necesario para que el parto fluya y poder gestionar tu respiración y dolor.

Para asegurar que estás en fase de parto activo puedes permanecer con esta sintomatología una media hora si ya has tenido hijos, o una hora si es tu primer bebé.  Así evitarás muchos viajes de ida y vuelta al hospital y un exceso de intervención en el parto por acudir de manera temprana.

Cuando creas estar en esta fase, o tengas alguna duda sobre tu bienestar o el de tu bebé coge tu maleta y ve a tu hospital de referencia.

Fases del parto

El parto se divide en tres etapas: dilatación, expulsivo y alumbramiento.

La primera etapa o dilatación

Esta primera etapa a su vez se divide en dos. La fase latente que comienza con el inicio de la dilatación del cuello hasta que se alcanzan los 4 centímetros de dilatación, y la fase activa de parto que comprende de los 4 a los 10 centímetros.

Como mencionábamos anteriormente las contracciones de inicio, es decir de fase latente también llamada preparto, son irregulares en intensidad, duración y frecuencia. Es una fase que puede durar horas o días, y es importante pasarla en casa para llegar en fase de parto activo al hospital.

Lo habitual en esta fase es que el cuello dilate despacio. Ya que no solo tiene que abrirse, el cuello uterino o cérvix tienen que ablandarse, borrarse y dilatarse también. En mamás primerizas primero se borrará y después se dilatará, sin embargo en mujeres que ya han parido puede hacerse todo el proceso a la vez.

En la fase activa de parto las contracciones pasan a ser regulares en frecuencia y duración, y serán cada vez más intensas. La dilatación del cuello es mucho más rápida en esta etapa en la que irá de 4 centímetros a 10, o dilatación completa.

En ambas fases podrás utilizar técnicas para gestionar el dolor. El  moverte libremente, el agua caliente, los masajes y la compañía son la base para una buena gestión. En fase de parto activa podrás utilizar métodos farmacológicos como la epidural o el óxido nitroso para disminuirlo.

Es importante que te informes previamente sobre todas las opciones y rutinas hospitalarias durante el parto en tu hospital,  y que dejes reflejadas tus necesidades y peticiones en tu plan de parto.

Segunda etapa o expulsivo

La segunda etapa del parto o periodo expulsivo comienza con la dilatación completa del cuello y finaliza con el nacimiento del bebé.

Esta fase también se subdivide en dos a su vez. El expulsivo pasivo, en el que hay dilatación completa pero no se tienen ganas de empujar. Y el expulsivo activo, en el que ya hay sensación de pujo o se ve la cabecita a través de la salida de la vagina.

En este momento del parto las contracciones son muy intensas y frecuentes, y la presión de la cabeza dentro del canal de parto hace que las ganas de empujar sean muy fuertes.

Durante el expulsivo el cuerpo te dirá en qué posición debes ponerte. Te sentirás más cómoda y será mejor para tu bebé y el proceso las posturas donde la gravedad juegue a vuestro favor, es decir, las verticales. Las cuclillas, rodillas, cuatro patas o de pie son posiciones habituales que las mujeres sin epidural adoptan de manera espontánea. Si tienes epidural el movimiento puede verse comprometido, sin embargo hay muchas posiciones verticales que puedes adoptar con ayuda de tu matrona y que favorecerán que el parto progrese.

Los pujos para que tu bebé descienda y nazca salen de manera espontánea cuando notas la presión y la fuerza de la contracción. Este pujo espontáneo se realiza en espiración, mientras expulsas el aire empujas con tu abdomen. Cuando tienes la epidural a veces ocurre que la sensación de presión y de pujo desaparace, y en ese caso puede que tengan que guiarte en los pujos ya que estos no saldrán de manera espontánea.

Cuando el bebé sale a través de la vagina puede notarse el llamado anillo de fuego, una sensación de ardor y calor en los labios por la distensión de los tejidos en este momento. Puede que la piel se rompa provocando un desgarro (quizá te interese masaje perineal) o que tengan que realizarte una episiotomía si el expulsivo está comprometiendo la salud del bebé. Si hay heridas tras el nacimiento, se realizará una la sutura y te indicarán los cuidados necesarios en posparto.

Tercera etapa o alumbramiento

Esta etapa comprende desde el nacimiento del bebé hasta la salida de la placenta. La placenta puede tardar en desprenderse hasta una hora.

Cuando tu bebé nazca lo pondrán sobre ti en contacto piel con piel. Mientras, el cordón umbilical sigue latiendo y pasa sangre al bebé. Esta sangre previene la anemia en el niño y hace que el bebé se adapte mejor a la vida fuera del útero. Por eso no se debe pinzar y cortar el cordón de manera precoz, lo ideal es hacerlo cuando éste ha dejado de latir.

Una vez que la placenta se desprende y sale, el útero se contrae fuertemente. Este contracción ocurre gracias a la oxitocina, evitando así la hemorragia posparto. Tanto la placenta como la bolsa deben salir totalmente, no deben quedar restos en el útero ya que podría provocar complicaciones.  Para evitar problemas la matrona la revisará de forma exhaustiva tras la expulsión.

Signos de alarma

Los signos que deben alertarte de un problema en las últimas semanas o al inicio del parto son:

  • No percibir los movimientos del bebé. Los movimientos del bebé pueden notarse menos intenso tras el encajamiento, además el bebé tiene periodos de sueño por lo que no está moviéndose todo el rato. Aun así debes notarle varias veces al día con su patrón habitual.
  • Puede haber un pequeño manchado del flujo tras una relación sexual o un esfuerzo. Pero lo siempre debes consultar si tienes un sangrado rojo que no cesa o va en aumento.
  • La fiebre en el embarazo siempre debe ser tratada, y si el parto se ha iniciado hay que comprobar que no haya una infección uterina.
  • Rotura de bolsa con líquido teñido de color verdoso. El líquido amniótico es transparente, el hecho de que salga con coloración verdosa es porque el bebé se ha hecho caca. Esto puede indicar sufrimiento fetal y hay que evaluar el estado de salud del bebé en el hospital.

Tipos de parto

A veces nuestro parto no es como lo imaginamos o soñamos. En ocasiones el estado de salud de la madre o el bebé, o factores mecánicos durante el proceso provocan que el parto se tuerza y no nuestro bebé no pueda nacer por parto natural.

Todas deseamos un parto natural ya que sabemos que es lo mejor para nuestro cuerpo, nuestro bebé y la recuperación y adaptación posterior de ambos. Pero a veces no es posible y el nacimiento de nuestro bebé se produce por parto instrumental o cesárea.

Los partos instrumentales, son partos en los que es necesario utilizar un fórceps, ventosa o espátulas para conseguir que el bebé nazca finalmente por vía vaginal. Otras veces el bebé no puede nacer por esta vía y debe realizarse una cesárea. La cesárea es una cirugía mayor que puede conllevar más complicaciones en la mamá y en la adaptación del bebé tras el nacimiento. Se realiza una incisión  en el abdomen de la madre para ir abriendo todas las capas hasta llegar al útero. Es una intervención mayor que conlleva un impacto importante sobre la mamá y el bebé, y tiene una recuperación más costosa y dolorosa. Aun así es un gran recurso, y cuando se indica y realiza una cesárea se está velando por la salud de mamá y bebé.

Los partos suelen iniciarse de manera espontánea, pero a veces enfermedades o complicaciones maternas o fetales hacen que haya que provocarlos o inducirlos. Una inducción es provocar que una mujer se ponga de parto gracias a unos fármacos. Son partos más largos y costosos, pero hay situaciones que lo requieren.

Sea cual sea la experiencia que vayas a vivir o hayas vivido mi consejo es que la afrontes con positividad y conectando con tu bebé en todo momento. Quizá no sea el parto soñado, pero es tu parto y su nacimiento, y tú puedes hacer que sea especial sea cual sea la manera en la que ha venido al mundo.

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