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Cuidados del Bebé: LA GUÍA DEFINITIVA DE CUIDADOS EN EL RECIÉN NACIDO.

Piel con piel

El contacto piel con piel es el primer cuidado para tu bebé, y lo recibirá nada más nacer. Cuando tu bebé nazca lo pondrán encima de ti, es importante que estés en contacto piel con piel verdadero, sin ropa entre vosotros.

Este contacto piel con piel hará que tu pequeño regule su temperatura, su respiración, y se adapte mejor al medio extrauterino. Además recogerá defensas de tu piel, comenzará a mirarte y ambos empezaréis a segregar oxitocina. Gracias a la secreción de oxitocina empezaréis a vincularos, a enamoraros profundamente el uno del otro.

El bebé que ha pasado por el parto, que es un suceso estresante para él, bajará sus niveles de cortisol (hormona del estrés) gracias a que estáis juntos.

Este contacto debería ser ininterrumpido al menos durante la primera hora de vida, favoreciendo así el agarre espontaneo y una lactancia materna más exitosa y duradera.

En los primeros días de vida es importante que continúes con ese contacto piel con piel, ya que se desarrollan instintos y reflejos en tu bebé que harán que se sienta más tranquilo a nivel físico y emocional y como mencionábamos anteriormente que la lactancia materna se establezca mejor.

Cuidados del cordón umbilical

La última evidencia nos dice que el cordón umbilical debe estar limpio y seco. Para ello es preferible lavar con agua y jabón, aclararlo bien y no cubrirlo con gasa ni pañal.

Puedes utilizar el jabón que tengas para el baño de tu bebé, intenta que sea lo más natural posible y que no tenga perfumes.

Lava bien el cordón de tu bebé con agua templada y jabón dos veces al día y siempre que se manche o moje. Acláralo posteriormente y déjalo al aire, no cubras el cordón umbilical con el pañal, déjalo por debajo. Pon un body de algodón que será lo que está en contacto con el cordón, transpirará perfectamente para que éste se seque y no haya riesgo de infección. Continua lavando el cordón aunque éste se haya caído hasta que el ombligo tenga un aspecto normal y seco.

Las secreciones del cordón son amarillentas y no huelen, se caerá a los 15 días de media, aunque esto dependerá del grosor del cordón. En esta última etapa puede dejar restos de sangre en la gasa o pañal.

Consulta con el pediatra si el cordón huele o la piel de alrededor se enroje, también si sangra rojo vivo.

Lactancia materna

La leche materna es el alimento diseñado para tu bebé. Para iniciarla con buen pie es importante te informes previamente,  hagáis piel con piel al nacimiento, y que tu bebé se agarre en las primeras horas de vida.

La lactancia materna es a demanda, tu bebé debe mamar frecuentemente y hacer una toma eficaz e indolora. Si tienes dolor, el bebé se duerme en exceso, o no hace pipí o caca debes consultar a tu matrona o pediatra.

Muchos bebés no necesitan eructar después de las tomas de pecho, sobre todo si el agarre es bueno. Si hay algo de gas simplemente poniéndole en vertical sobre tu hombro el bebé lo expulsará.

Se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, no es necesario dar agua ni otros alimentos antes.

Infórmate sobre las crisis de crecimiento que viven los bebés en las diferentes etapas y haz un banco de leche casero si tienes que incorporarte al trabajo antes de los 6 meses.

Lactancia artificial

Si no puedes o decides no amamantar debes saber cuál es la forma correcta de preparar y dar el biberón a tu pequeño.

Para preparar el biberón calienta agua hasta que hierva, déjala enfriar 5 minutos o hasta los 70 º y entonces pon los polvos de leche de fórmula, agita bien pero suave para no hacer burbujas. Enfría hasta que no queme y dáselo a tu bebé.

Para dárselo utiliza una tetina de bajo flujo, pon al bebé sentado con el biberón lo más horizontal posible y haz pausas cada 15 o 20 succiones para que el bebé descanse.

Tras la toma haz que expulse el aire poniéndolo en vertical sobre tu hombro dándole golpecitos en su espalda. También lo puedes poner sentado y darle esos golpecitos en esta posición.

Es importante que tengas contacto visual con tu bebé mientras lo alimentas, tengas contacto piel con piel y cambies el lado del que le das el biberón para que ambas partes de su cerebro se estimulen.

Baño

El baño al bebé no debe hacerse inmediatamente después del parto, en ningún hospital español se lleva a cabo esta práctica. Algunos incluso no bañan al bebé durante toda la estancia hospitalaria.

El objetivo de retrasar este primer baño es que no pierda calor y no pierda la vérnix, esta grasita blanca que recubre su piel y le protege tanto dentro como fuera del úterto. Al recién nacido solo debemos secarle y cubrirle sobre la mamá para que pierda calor.  Retrasaremos  el baño para que la vérnix, el líquido amniótico y las bacterias buenas procedentes del canal del parto y de la piel de su madre permanezcan en su delicada piel.

Después de estos primeros días podéis bañar a vuestro bebé en baños cortos con agua a unos 35-37ºC. El baño diario no es necesario y puede alterar la piel del bebé, hoy sabemos que el exceso de higiene puede provocar dermatitis y mayor riesgo de eccema.

Puedes bañarle 2-3 veces en semana utilizando jabones suaves y sin perfumes, o a diario si le calma utilizando solo agua. Puedes utilizar una esponja suave pero debes cambiarla a menudo por el riesgo de hongos y otros microorganismos por el exceso de humedad. También puedes utilizar manopla de rizo de toalla, que podrás lavar en lavadora o utilizar la mano para enjabonarle.

Utiliza crema hidratante si la piel de tu bebé esta reseca o tiene antecedentes familiares de dermatitis atópica. La crema diaria no es necesaria en un recién nacido a no ser que tenga sequedad.

Seca bien al bebé después del baño sobre todo en la zona donde hay pliegues, como los genitales. La humedad en estas zonas puede hacer que tu bebé desarrolle hongos y dermatitis.

Uñas, ojos y oídos.

Cuando son recién nacidos tienen uñas muy largas y quebradizas, y poco a poco del roce se van cayendo. Si hay algún pico puedes limarlas para evitar que el bebé se arañe. No le pongas manoplas ya que necesitan las manos para identificar que hay a su alrededor, su sentido de la vista no está muy desarrollado , pero el del tacto y olfato sí.

Podrás cortar las uñas cuando estas estén separadas de la piel. Al inicio están muy pegadas y puedes cortar su fina piel, entorno a los 15-20 días podrás cortarlas sin miedo a hacerle daño.

Los ojos del bebé pueden hacer legaña alguna vez, si esto ocurre utiliza una gasa limpia con suero fisiológico para limpiarlo. Lávate muy bien las manos antes y después de esta limpieza. Para llevarla a cabo da una sola pasada en cada ojo y cambia de gasa y lava tus manos al pasar de un ojo al otro.

En cuanto a sus oídos no tienes que tener ningún cuidado especial. Limpia la zona externa con una gasita y NO metas bastoncillos en su interior ya que puedes provocar tapones de cera y lesiones.

Cambio de pañal

Cuando tu bebé nazca hará poco pipí y eliminará sus primeras cacas. Estas primeras cacas son negras y pegajosas, reciben el nombre de meconio y están formadas por líquido amniótico digerido. Esta caca es muy pegajosa y debe cambiarse rápido, vigila el pañal en cada toma para evitar que se adhiera a la piel.

Las cacas irán cambiando de color negro a marrón verdoso, para ser amarillas y grumosas al final de la primera semana de vida. Con el paso de los días irán haciendo más pis,  los primeros dos días puede tener un color anaranjado, pero después debe ser claro y cada vez más pesado en el pañal.

La higiene tras un cambio de pañal debe ser con agua y jabón, las toallitas debes dejarlas solo para cuando estés fuera de casa.

Los componentes de las toallitas no son adecuados para una higiene diaria. Su uso continuado puede provocar dermatitis e irritaciones. Hay opciones de toallitas respetuosas con la piel de tu bebé con porcentajes de agua muy elevados y sin perfumes, decántate por ellas y ve cambiando si a tu bebé no le van bien. Al igual que con la marca de pañal, ve cambiando hasta encontrar el que mejor se adapte a tu bebé. Las marcas blancas pueden ir igual o mejor que las marcas conocidas. Tienes opciones ecológicas y lavables que además de cuidar el culito de tu bebé, cuidan el medio ambiente.

Realiza el lavado con agua y jabón con toallita lavable o manopla de rizo (que puedas lavar en lavadora para evitar bacterias).

En las niñas limpiar siempre de delante hacia atrás, de la vulva hacia el ano para evitar infecciones de orina y alteraciones de la flora vaginal. En los primeros días tras el nacimiento por acción de las hormonas maternas que han pasado a la pequeña durante el embarazo, puede producirse un pequeño sangrado llamado pseudomenstruación, es importante que lo conozcas para no asustarte.

En el caso de los niños limpia primero el pene y después el resto. En la bañera podrás intentar retraer suavemente el prepucio para limpiar esa zona, sin forzar. Ten en cuenta que todos los niños nacen con una fimosis fisiológica, que poco a poco se irá resolviendo con los años.

Seca muy bien esta zona genital para evitar hongos y escoceduras. Si tu bebé tiene dermatitis o rojez puedes utilizar cremas de pañal para tratarlas, ten en cuenta que no son necesarias en cada cambio de pañal si el culito está sano.

Y por último no utilices polvo del talco con tu bebé. Fueron un imprescindible durante muchos años, pero hoy sabemos ya que hay riesgo de aspiración y de intoxicación, que pueden provocar problemas respiratorios en los bebés.

Costra láctea

La costra láctea o dermatitis seborreica es una secreción del cuero cabelludo del bebé que forma unas placas o escamas amarillentas que puede abarcar toda la cabeza del bebé, e incluso las cejas. La zona puede estar enrojecida y  causar picor, pero la mayoría de las veces es un problema estético sin más.

La causa no está clara, parece que las hormonas maternas pueden estimular una mayor producción de grasa en esta zona e incluso que algún hongo podría estar implicado.

La costra láctea se cura sola, se va con el tiempo. Solo habría que tratar si produce picor o se infecta por rascado. Si aun así preferís retirarla podéis poner un aceite sobre la cabecita del bebé con un suave masaje antes del baño, durante o después peina al bebé para que se vaya desprendiendo. Hay champús y otros productos específicos para tratarla. No la retires con las uñas ni con peines puntiagudos.

Consulta al pediatra si la costra es muy extensa u observáis complicaciones.

Ropa

La ropa que utilices debe ser de tejidos transpirables y naturales como el algodón para evitar irritaciones.  Lávala previamente y comprueba que no desprende fibras ni pelusa.

Para lavarla utiliza un detergente suave sin exceso de perfume y no utilices suavizante. El uso de suavizantes puede provocar dermatitis y picor en la piel del bebé. Puedes lavar su ropita aparte en los primeros meses y empezar a mezclarla con la del resto de la familia cuando el bebé ya empiece a gatear y estar tiempo en el suelo.

Evita en su ropa todo aquello que pueda ocasionar accidentes y atragantamientos. Los lazos, cremalleras, botones, adornos pequeños, imperdibles, y cualquier otro objeto pequeño y punzante nunca deben estar en contacto con el bebé.

Deberá ir cómodo, evita ropa que le comprima o le impida tener libertad de movimiento.

No abrigues en exceso al bebé, cosa que todos los padres primerizos tendemos a hacer cuando nos toca. El bebé no termorregula bien su temperatura, por eso si lo sobre abrigas su temperatura se elevará y eso puede resultar peligroso e incómodo para él.

Paseo diario

Los niños nacen con pocas reservas de vitamina D y dependen de la leche materna, la luz solar o los suplementos de vitamina D para cubrir los requerimientos de esta vitamina esencial en nuestro organismo.

Las mamás que reciban luz solar en el posparto, tienen menos riesgo de depresión posparto, además ese paseo  te obligará a salir de casa y esto te hará sentir bien.

Esta luz solar hará que sinteticéis vitamina D, la cual es esencial en un correcto funcionamiento del organismo, principalmente en la mineralización y crecimiento de los huesos.

Los niños deben recibir suplementos de vitamina D al menos hasta los 12 meses, tu pediatra te recetará unas gotas para que des una dosis de 400 UI/día a tu bebé.

No expongas al bebé al sol en las horas de máximo calor y radiación solar. Fuera de las horas centrales puede y debe darle el sol durante unos minutos cada día. En menores de seis meses no podemos poner protección solar por qué no debemos exponer al sol de manera prolongada, pero si pasear mientras le da el sol en las piernas o bracitos fuera de esas horas de máxima radiación.

Para pasear puedes llevar a tu bebé tumbado boca arriba en el capazo del carro o porteado. No utilices el grupo 0 del coche para el paseo ya que la posición que el bebé lleva disminuye su saturación de oxígeno y aumenta el riesgo de muerte súbita.

Sueño del bebé

El sueño del bebé es inmaduro hasta los tres años. Es normal que los bebés tengan despertares, y necesiten mamar para volver a conciliar el sueño.

En los primeros dos meses tu bebé solo tiene dos fases de sueño, de esa manera despertará más frecuentemente para mamar y por tanto podrá sobrevivir. Si naciera con todas las fases tardaría mucho en despertar y podría tener hipoglucemias. Además esos despertares protegen frente a la muerte súbita. La naturaleza es sabia y los bebés tienen sus recursos para poder sobrevivir de manera natural.

A partir de los 4 meses irán adquiriendo más fases del sueño, y por ello tendrán más microdespertares. Ellos solos no saben volver a conciliar el sueño y por ello necesitan mamar, succionar de un chupete o ser acunados para reconciliarlo por regla general.

No es habitual que un bebé duerma del tirón, además al principio no diferencian entre el día y la noche y se comportan igual durante todo el día o incluso más intranquilos durante la noche.

Puede que tu bebé rechace dormir separado de ti, y no uses la cuna porque el bebé necesita tenerte cerca. El colecho es dormir en la misma superficie que tu bebé, en la misma cama, o en una cuna adosada. Puede ser de gran ayuda desde el nacimiento, pero es necesario llevarlo a cabo con condiciones de seguridad (mira el siguiente apartado)

Muerte súbita

El síndrome de muerte súbita del lactante es definida como muerte súbita de un niño de menos de un año de edad, que ocurre aparentemente durante el sueño y que no tiene una causa clara. Se produce sobre todo por debajo de los 6 meses, pero tiene su máxima incidencia en lactantes entre 2 y 3 meses.

Para prevenirlo debemos seguir las siguientes recomendaciones:

  • Poner al niño boca arriba para dormir, es la única postura que ha demostrado prevenirlo. Puedes ponerle de lado para mamar o después de una toma si estás con él.
  • No fumar, ni la madre ni el padre, antes, durante y después del embarazo.
  • Amamantar al bebé, es un claro factor protector de la muerte súbita.
  • Uso del chupete durante el sueño. Esencial en niños con lactancia artificial, en niños de pecho puede ponerse con lactancia ya establecida.
  • Que el sueño del bebé sea seguro, es decir, que las condiciones en las que el bebé duerme no aumenten el riesgo de muerte súbita.
    • Acostarle sobre una superficie rígida evitando almohadas, peluches, ganchos y otros artilugios en la cuna.
    • Posición boca arriba.
    • No dormir en un sofá o sillón con el bebé.
    • No pasear ni dormir al bebé en el grupo 0 del coche.
    • No sobre abrigarle ni taparle la cabeza.
    • Dormir en la misma habitación que los padres mínimo 6 meses, y recomendable al menos hasta el año.
    • Mantener una temperatura agradable de la habitación y ventilar cada día.

Si se colecha con el bebé (se duerme en la misma superficie) este debe ser realizarse en condiciones de seguridad:

  • Se aconseja colechar solo si los padres no son fumadores, ni obesos ni consumen ningún tipo de sedante o alcohol.
  • El colecho se ha desaconsejado en prematuros y bebés menores de 3 meses. Sabemos que el colecho favorece las tomas nocturnas y por ello para tener cerca a tu bebé pero en diferente superficie puedes utilizar un nido o cuna adosada a tu cama.
  • Asegúrate que no hay cojines ni huecos en los que pueda encajarse el bebé, duerme con luz tenue para vigilarle en los despertares.
  • Colechar solo con los padres, nunca con hermanos pequeños u otros familiares.

Prevención de la plagiocefalia

Desde que las recomendaciones para evitar la muerte súbita nos dicen que nuestros niños duerman boca arriba, vemos un aumento de bebés con su cabecita aplanada por esta causa.

La presión ejercida sobre la parte trasera de la cabeza hace que ésta se moldee y se aplane por la presión continuada al dormir siempre en esta posición.

Para prevenirla siempre que tu bebé este despierto puedes alternar las posición girándole a ambos lados, y también hacerle pasar pequeños ratos bocabajo siempre que lo estés supervisando.

A la hora de pasear y de dormir durante el día hay alternativas al capazo o cuna que van a prevenir que su cabeza se aplane. Pasar tiempo en brazos y portear a tu bebé son opciones que además de evitar la plagiocefalia favorecen el vínculo entre vosotros.

Porteo

Portear es transportar a tu bebé en un portabebé pegado a ti teniendo tus manos libres y asegurando su postura fisiológica.

Se puede portear desde el nacimiento, pero es importante elegir un portabebé ergonómico y saber utilizarlo.

Hay muchos tipos de portabebé, algunos de los más populares son la mochila, fular o bandolera de anillas. Lo importante es que el portabebé permita llevar al bebé en posición fetal al inicio y en posición en “ranita” después, rodillas más altas que el culo, curvatura fisiológica de la espalda, pelvis basculada  y cabeza sujeta.

El porteo tiene múltiples beneficios para el bebé ya que favorece el vínculo y la lactancia materna, deja las manos libres, disminuye el llanto y aumenta las horas de sueño, hay menos reflujo y cólicos,  y además favorece el desarrollo de sus caderas y previene la plagiocefalia como mencionábamos anteriormente.

También aporta beneficios para la madre, ya que deja tus manos libres, si se hace correctamente fortalece tu espalda y previene la depresión posparto ya que favorece la lactancia y el vínculo con tu bebé.

Los bebés necesitan mucho contacto y demandan mucho a la madre, eso puede llevarse muy mal en el día a día y por ello este recurso te ayudará a seguir con tu vida y el posparto se hará más sencillo.

Uso del capazo

Cuando lleves a tu bebé en el carro debe ir en su capazo tumbado boca arriba, sin ningún juguete o adorno a su alcance.

Actualmente se ven muchos bebés paseando en el grupo cero del coche. Gran culpa de ello la tienen los fabricantes, ya que han ideado que estos dispositivos puedan acoplarse al chasis del carro. Este grupo cero está reservado solo para los viajes en coche, en los que aproximadamente cada hora tienes que parar y sacar a tu bebé ya a posición de la espalda en estas sillitas no es adecuada para el bebé y además su saturación de oxígeno disminuye, los bebés respiran peor.

Deberá continuar usando el capazo hasta que sea capaz de mantener su espalda y su cuello sujetos.

Debes llevarle boca arriba dejando que su cabeza esté libre para voltearse. Si tu bebé tiene reflujo puedes inclinar ligeramente el capazo para que su cabecita quede más alta.

Manejo del recién nacido

La cabeza de los bebés es mucho más grande con respecto al resto del cuerpo cuerpo que la de los niños y  adultos. Con los meses se van proporcionando, pero al inicio supone un 25 % de su peso total. Los músculos del cuello son débiles e incapaces de sujetar bien la cabeza  por ello siempre hay que sujetarla bien, evitando que se caiga bruscamente.

Tener especial cuidado durante el baño, podéis ayudaros de un reductor para los primeros meses si eso os da seguridad.

El cerebro de los bebés es muy blando y está muy irrigado, zarandear a un bebé tan solo 5 segundos o moverlo de manera violenta de un lado a otro puede causar lesiones cerebrales irreversibles en el llamado “síndrome del zarandeo”. Por ello hay que tratar a los bebés con la delicadeza que se merecen.

Es importante que sepas como actuar y mantengas la calma ante situaciones límites como un llanto prolongado o un atragantamiento, situaciones ante las que al no saber cómo actuar correctamente suele zarandearse a los bebés.

Debes consultar a su pediatra siempre ante cualquier golpe o caída accidental, y observar síntomas como irritabilidad excesiva,  aumento del sueño, vómitos o convulsiones.

A los bebés les gusta estar contenidos, sujetos y contacto físico. Para conciliar el sueño puede ayudar que los lleves porteados o que los envuelvas en una muselina para evitar el reflejo de moro (abrir los brazos de golpe) que en muchas ocasiones los despierta. Esta técnica se realiza en bebés menores de dos meses, y el bebé debe estar bocarriba y no sobreabrigarse ni comprimirse en exceso.

La academia americana de pediatría da unas pautas sobre como envolver de forma segura que debes seguir para que esta práctica no aumente el riesgo de muerte súbita y de displasia de cadera. https://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/diapers-clothing/Pages/Swaddling-Is-it-Safe.aspx

Llanto

El llanto de un bebé es su forma de comunicarse contigo. Con él expresan sus necesidades, incomodidades y  también nos alarman ante un problema.

Un bebé recién nacido no puede decirte si el pañal esta mojado, o si la etiqueta le pica, y por ello llorará para pedirte ayuda.

Cuando un bebé es atendido, cogido en brazos y tiene cubiertas sus necesidades llora muy poco. Excepto en momentos críticos del día como la tarde noche. En estas horas se produce la llamada “hora bruja”, cada día a la misma hora tu bebé  se mostrará nervioso, irritable, más demandante del pecho o el chupete, y vosotros tendréis que gestionar esta situación nada fácil de vivir.  No se conoce muy bien la causa de este fenómeno pero parece que el exceso de estímulos de todo el día, el agotamiento e incluso el cambio de luz podrían influir.

Anticípate y cambia de rutinas, sal a la calle a dar un paseo o intenta hacer alguna actividad diferente. Procura que el bebé esté descansado y no tenga un exceso de estímulos durante el dia, como visitas, ruidos, luz, etc.

A veces este fenómeno es más intenso, y produce un llanto inconsolable que puede durar unas 3 horas y se da al menos 3 días a la semana. Entonces recibe el nombre de cólico del lactante. Suele acompañarse de un bebé que hace ruidos, se retuerce, se estira y se enfada mucho al comer.

La inmadurez de su sistema digestivo y el agotador final del día podrían ser la causa de estos cólicos.

El porteo, el baño, los masajes, los brazos y la paciencia serán vuestros grandes aliados. La fisioterapia pediátrica podría ayudar en este proceso, y deberíais consultar al pediatra si se observan otros signos. Estos cólicos suelen comenzar en el primer mes de vida y se resuelven antes de los 3 meses.

Visitas a un recién nacido

Los primeros días tras el nacimiento del bebé son momentos para cuidaros y conoceros mutuamente. Las molestias propias del posparto, el inicio de la lactancia, la adaptación del bebé a este mundo requieren de tranquilidad e intimidad.

Es normal que la familia quiera conocer al bebé, pero debéis poner límites para que ese momento emotivo y único no se convierta en un infierno. Tu habitación no puede estar llena de gente a todas horas, las visitas al hospital deben reservarse para familia muy allegada. Los visitantes deberán entrar solos o como mucho de dos en dos en la habitación para evitar aglomeraciones.

El exceso de ruido, el que el bebé vaya de brazo en brazo, los olores y voces diferentes y tu propio nerviosismo y falta de descanso harán que tu bebé se muestre nervioso e irritable tras una jornada estresante para él.

El bebé no debe pasar de brazos de unos a otros indiscriminadamente, tampoco se le deberían tocar o besar las manos o la cara. Su sistema inmune aún es inmaduro y podemos contagiarle de cualquier proceso infeccioso que para un adulto es cuadro común y leve pero para él puede ser muy peligroso.

Tú debes recuperarte y descansar. Las primeras semanas en casa necesitaréis mucha intimidad y descanso. La familia podrá ayudaros con las tareas del hogar, con las comidas, con la compra o la limpieza. Tú y tu pareja estaréis pendientes del bebé y de tu propio autocuidado, y necesitareis espacio para encontraros en vuestro nuevo rol de padres.

Es normal que sientas rechazo cuando otras personas quieren coger a tu bebé, es tu instinto de protección el que está hablando en este momento. Si alguien quiere ayudarte pueden hacerlo con toda la logística diaria de una casa, pero es normal que los cuidados al bebé los quieras realizar tú misma. No te sientas rara por ello.

Cuando se visita a un recién nacido hay que hacer un lavado de manos exhaustivo antes de tocarle. Si una persona está resfriada o tiene cualquier otra enfermedad contagiosa no debe ir a visitaros.

Dejar muy claro previamente lo que queréis a toda la familia y amigos, así evitareis mal entendidos y sabrán cómo proceder llegado el momento.

En el coche

Los bebés deben viajar desde el primer día y en todos los desplazamientos que realicen siempre en un sistema de retención infantil homologado y apto para recién nacidos.

Puede usarse un grupo 0 o silla específica. La silla debe ir correctamente instalada, el isofix disminuye los errores en la instalación. Lo ideal es que la pruebes en tu coche antes de comprarla y el establecimiento os enseñe como ponerla y quitarla y el ajuste correcto del bebé.

El bebé debe viajar a contramarcha el máximo tiempo posible, al menos hasta los cuatro años, aunque hay opciones para más edad.  La normativa actual solo obliga a hacerlo hasta los 15 meses de vida, pero sabemos que viajar a contramarcha reduce las lesiones graves hasta en un  un 90%, y por ello debemos prolongarlo el máximo tiempo posible.

Nunca debemos poner al bebé en la silla con el abrigo puesto, ya que los cinturones no quedarían perfectamente ajustados a su cuerpo. Tampoco debemos usar capazo aunque esté homologado ya que no es seguro para el bebé.

El asiento central trasero es el más seguro siempre que se disponga de isofix, si no el trasero derecho sería la segunda mejor opción facilitando el contacto visual con el niño. No está permitido llevar al bebé en el asiento del copiloto, es el más inseguro para él. Si necesitas ver al bebé puedes instalar un espejo en el asiento trasero para poder vigilarlo cuando estéis parados.

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  • Bebés y niños seguros en el coche. Fundación Mapfre en colaboración con la FAME (Federación de Asociaciones de Matronas de España). Depósito Legal: M-17.292-2016
  • Sindrome del niño zarandeado. https://enfamilia.aeped.es/prevencion/sindrome-nino-zarandeado.

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