¿QUE VAMOS A VER?
El frenillo
Según la RAE, el frenillo que se encuentra bajo la lengua es una membrana que sujeta la lengua por la línea media por la parte inferior y que, cuando se desarrolló demasiado, impide hablar con soltura (RAE).
Pero sabemos que el frenillo no es solo una membrana o banda, es una estructura dinámica formada por un pliegue en la línea media de una capa de fascia que se extiende por todo el suelo de la boca y, por tanto, no solo puede influir en el habla, sino que su desarrollo incorrecto puede repercutir mucho más allá.
El frenillo debe dejar que toda la lengua se mueva libremente, pero a veces es muy corto, duro o se inserta bajo la lengua de manera anómala, impidiendo una buena movilidad.
Los últimos estudios en España estiman que el 15 % de los niños podría tener frenillo sublingual restrictivo, teniendo este un componente hereditario y presentándose más en niños que en niñas.
Tipos de frenillo
Los frenillos sublinguales pueden ser anteriores, aquellos que se insertan en la mitad anterior de la lengua. Estos son más llamativos y, cuando el niño llora o saca la lengua, son muy evidentes porque no dejan que la punta salga o restringen su movimiento. En estos niños vemos una gran muesca en la punta o, incluso, la punta tiene forma de corazón.
Por otro lado, los frenillos posteriores o submucosos anclan la mitad posterior de la lengua, siendo menos llamativos y más difíciles de diagnosticar por ojos no expertos.
Siguiendo la clasificación de Coryllos, la cual es puramente anatómica, clasificamos los frenillos en cuatro tipos:
- Tipo I: son frenillos que parten de la punta de la lengua. A veces se insertan en la misma encía, aunque normalmente los encontramos anclados al suelo de la boca. La lengua tiene apariencia bífida o de corazón.
- Tipo II: la lengua está anclada desde 2-4 mm de la punta hasta encía o suelo de la boca.
- Tipo III: la lengua está anclada desde la mitad de la lengua hasta el suelo de la boca. Cuando el bebé llora, puede observarse forma de cuenco y puede limitar todos los movimientos de la lengua. Es necesario palparlos para diagnosticarlos y saber el grado de limitación que produce en el bebé.
- Tipo IV: la base de la lengua está anclada al suelo de la boca. No vemos una banda fina, sino que observamos una zona muscular que no deja que la lengua tenga un movimiento normal. Es necesario palparlos para diagnosticarlos.
¿Qué consecuencias puede tener?
En la mayoría de los casos, observamos que este tipo de frenillos restrictivos afectan al bebé a la hora de alimentarse. Incluso, en ocasiones nos llegan bebés que no han conseguido cogerse al pecho en ningún momento por este motivo.
Los bebés alimentados con el biberón tampoco consiguen alimentarse correctamente, ya que la limitación de la succión continúa. En ellos podemos ver dificultades para acabarse el biberón con pérdida de leche, tomas eternas, chasquidos o gases.
Si los bebés lactan, podemos encontrar signos y consecuencias de esta limitación en forma de:
- Tomas largas y continuas. Bebé que no se sacia ni se suelta nunca.
- Chasquidos y pérdida de leche por la comisura. Mal sellado al pecho.
- Dolor en la madre, grietas, isquemia del pezón, ampollas o perlas.
- Pezón deformado tras la toma. Aplanado o en forma de pintalabios.
- Incapacidad para realizar agarre o bebés que se pelean con el pecho. Se cogen y se sueltan continuamente, o se les escapa.
- Baja producción por el mal estímulo o, incluso, sobreproducción por las tomas largas y continuas.
- Obstrucciones de repetición y mastitis.
En los bebés con esta problemática también podemos observar:
- Callo de succión y edema de labios.
- Hoyuelos al mamar.
- Lengua blanca.
- Retrognatia.
- Mofletes de trompetista.
- Lengua baja.
- Asimetrías en cara y movimientos de la lengua.
- Boca abierta.
- Bajo tono en labios.
- Estancamiento del peso.
- Reflujo, cólicos, atragantamiento.
Consecuencias a largo plazo
Las consecuencias no solo pueden verse en la alimentación de los lactantes, sino que una lengua cuyo movimiento está restringido por un frenillo corto puede influir en:
- Paladar ojival.
- Malposición dental.
- Alteraciones en el desarrollo de la vía respiratoria superior.
- Hipertrofia de amígdalas y vegetaciones.
- Respiración oral, ronquidos y apneas.
- Problemas de pronunciación.
- Atragantamiento y alteraciones en la masticación y deglución.
- Alteraciones de la postura.
Tratamiento
El tratamiento es quirúrgico, la frenotomía o frenectomía. Se lleva a cabo un corte del frenillo para liberar la lengua y rehabilitar su movimiento posteriormente.
Tras la intervención, hay que hacer un seguimiento y rehabilitación con ejercicios que las familias realizan en casa.
En nuestra clínica llevamos a cabo un protocolo estricto de seguimiento durante 6-8 semanas.
La fisioterapia pediátrica es fundamental antes de la intervención de algunos frenillos submucosos e interviene también en la rehabilitación, al igual que la logopedia.
Frenectomía
Cuando la anquiloglosia es diagnosticada en bebés menores de 6 meses, llevamos a cabo una cirugía menor ambulatoria que tiene una duración inferior a 5 minutos. Es sencilla y solo requiere de anestésico local, gasas, sonda acanalada y tijera.
El sangrado posterior que se produce es mínimo, y las revisiones posteriores impiden que otras complicaciones, como las adherencias y fibrosis de la cicatriz, se conviertan en un problema para la recuperación total.
Tras el corte, ponemos al bebé a mamar o succionar del biberón (si no toma pecho). Ese primer enganche puede costarles algo más hasta que reubican su nueva situación. Por ello, acompañamos a la familia y damos pautas para hacérselo fácil al bebé.
